Diseñadas para proporcionar consejos prácticos para mejorar los resultados clínicos en adolescentes y adultos que conviven con las complicaciones multiorgánicas de la cistinosis.

Las recomendaciones fueron elaboradas por un grupo de médicos internacionales con experiencia en el tratamiento de la cistinosis. Su objetivo es apoyar a los profesionales sanitarios, especializados o no, en sus consultas médicas habituales para el tratamiento de pacientes adultos y jóvenes con cistinosis;1 para mayor brevedad se utiliza el término «adultos» para abarcar los dos grupos de edad.

Además de las recomendaciones específicas aquí descritas, todos los profesionales sanitarios que se ocupen de adultos con cistinosis deben considerar cada caso particular por separado. Favorecemos una transición meditada de los pacientes adolescentes a los servicios para adultos de manera oportuna.2

Hemos reunido una serie de recomendaciones respaldadas por guías clínicas basadas en la evidencia y datos adicionales publicados. Sin embargo, cuando falta evidencia proporcionamos asesoramiento a partir de la opinión colectiva de los expertos.

Aquí encontrará una secuencia navegable que le ayudará a orientarse entre las recomendaciones clínicas.

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Asesoramiento clínico y recursos sobre la cistinosis
Consideraciones generales para el tratamiento de pacientes con cistinosis
Complicaciones multiorgánicas
Bienestar del paciente

Las directrices de KDIGO1 se siguen tanto a nivel internacional como en la mayoría de los países europeos. Sin embargo, advertimos que otras recomendaciones internacionales, directrices nacionales y otras fuentes también deben consultarse, como, por ejemplo:

  • Nephropathic cystinosis: an international consensus document2
  • Specific guidelines for adult and adolescent patients3
  • Specific recommendations for the management of bone disease4

 

Referencias:

  1. Langman, C. B. et al. Controversies and research agenda in nephropathic cystinosis: conclusions from a ‘Kidney Disease: Improving Global Outcomes’ (KDIGO) Controversies Conference. Kidney Int 89, 1192–1203 (2016).
  2. Emma, F. et al. Nephropathic cystinosis: an international consensus document. Nephrol Dial Transplant 29 Suppl 4, iv87-94 (2014).
  3. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  4. Hohenfellner, K. et al. Management of bone disease in cystinosis: Statement from an international conference. J Inherit Metab Dis 42, 1019–1029 (2019).

 

La cistinosis es un trastorno multisistémico con unas tasas de incidencia globales registradas entre 1:115 000 y 1:260 000 nacimientos vivos en Francia, Dinamarca, Suecia, Alemania y Australia.1,2 Debido a su rareza, puede haber desconocimiento sobre las consecuencias a corto y largo plazo y el impacto multiorgánico de la enfermedad, incluso entre nefrólogos de adultos.

En nuestra opinión, un nefrólogo de adultos o un especialista en metabolismo experto en cistinosis debe asumir el mando y ser el coordinador médico principal del cuidado de estos pacientes, si puede ser en un centro de excelencia, donde haya un equipo sanitario multidisciplinario experimentado en el tratamiento de estos pacientes.3 Esto garantizará que se controlen debidamente las estrategias prácticas del tratamiento, como los regímenes de dosificación, que incluyen el control de los niveles de cistina en los leucocitos, un mejor cumplimiento del tratamiento y la sensibilización sobre las consecuencias a largo plazo de la enfermedad en los diferentes sistemas orgánicos.2,4 Es posible que participen otras disciplinas sanitarias, como, por ejemplo, para proporcionar información y apoyo después del trasplante o para mejorar el cumplimiento del paciente a largo plazo. Sin embargo, señalamos que la estructura multidisciplinaria del equipo variará de un caso a otro, de un hospital a otro y de un país a otro.

Es importante garantizar que los adultos jóvenes con cistinosis pasen de la atención pediátrica a la adulta a través de un servicio formal de transición para garantizar los mejores resultados a largo plazo.5

Referencias:

  1. Ariceta, G., Giordano, V. & Santos, F. Effects of long-term cysteamine treatment in patients with cystinosis. Pediatr Nephrol 34, 571–578 (2019).
  2. Elmonem, M. A. et al. Cystinosis: a review. Orphanet J Rare Dis 11, 47 (2016).
  3. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  4. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  5. Ariceta, G. et al. Transición coordinada del paciente con cistinosis desde la medicina pediátrica a la medicina del adulto. Nefrología 36, 616–630 (2016).

 

Planteamiento multidisciplinario

Recomendamos que un responsable coordine la atención de los complejos problemas experimentados por los pacientes con cistinosis.1 Puede tratarse de un nefrólogo o de un especialista en metabolismo. Es necesario que participen otros varios especialistas del equipo multidisciplinario en el cuidado de los pacientes adultos de cistinosis:1,2

Nefrólogo

Recomendamos que un nefrólogo forme parte del tratamiento de esta enfermedad. La frecuencia de las revisiones variará según las necesidades del paciente, y pueden ser dos veces al año o más si hace falta.1

Especialista en metabolismo

Un especialista en metabolismo puede dirigir el cuidado de un paciente adulto de cistinosis junto con un nefrólogo,3 con especial atención a las funciones endocrinas, y es necesario realizar revisiones al menos una vez al año o con más frecuencia. Algunos de los expertos opinan que un especialista en metabolismo o un endocrinólogo debe realizar un seguimiento de los pacientes en relación con las funciones del tiroides y la diabetes;4 lo normal es una o dos veces al año según el centro o sistema sanitario.1

Oftalmólogo

Recomendamos que los pacientes de cistinosis acudan a revisión de oftalmología una vez al año o con más frecuencia si es necesario.1

Enfermero especializado en nefrología

Algunos expertos trabajan en estrecha colaboración con enfermeros especializados en nefrología y recomiendan que siempre estén presentes para coordinar, ayudar con las dudas de los pacientes y ofrecer apoyo.5 Sin embargo, sabemos que esta función no se ofrece en todos los centros y sistemas sanitarios.

Cardiólogo

Un cardiólogo debe realizar sus aportaciones según sea necesario en pacientes con enfermedad renal crónica.1

Neurólogo

Recomendamos una visita anual para la evaluación clínica de los pacientes adultos, con exámenes clínicos adicionales según convenga.1

Paciente/familia/cuidadores

Los propios pacientes son fundamentales en las discusiones y también debe considerarse a los familiares, amigos y cuidadores parte del equipo para que participen en las discusiones y decisiones en relación con sus cuidados con el consentimiento del paciente.6

Otros

Recomendamos que los pacientes también reciban ayuda dietética para evaluar su nutrición (especialmente si el paciente experimenta pérdida de peso, tiene diabetes mellitus o fallo renal).1 Dado que aproximadamente el 30 % de los pacientes adultos tienen problemas respiratorios, puede ser necesaria la asistencia de un neumólogo.1 También recomendamos un seguimiento de psicología, neurología y terapias del habla y lenguaje y ocupacional, y mantener al corriente a los servicios sociales.1 Por último, es vital una buena comunicación y contacto entre el hospital local y el centro especializado, ya que es posible que los pacientes tengan que viajar largas distancias para acudir al centro especializado.

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  3. Hohenfellner, K. et al. Management of bone disease in cystinosis: Statement from an international conference. J Inherit Metab Dis 42, 1019–1029 (2019).
  4. Vantyghem, M.-C. et al. Endocrine manifestations related to inherited metabolic diseases in adults. Orphanet J Rare Dis 7, 11 (2012).
  5. Ariceta, G. et al. Transición coordinada del paciente con cistinosis desde la medicina pediátrica a la medicina del adulto. Nefrología 36, 616–630 (2016).
  6. Doyle, M. & Werner-Lin, A. Family Strategies for Living with Rare Disease: The Experience of Cystinosis. Journal of the Society for Social Work and Research 7, 547–567 (2016).

 

Impacto en la fertilidad y planificación familiar
Consideraciones sobre el riñón
Sistema nervioso y aspectos neurocognitivos
Complicaciones musculares
Oftalmología
Aspectos cardiorrespiratorios
Aspectos endocrinos
Complicaciones gastrointestinales y hepáticas
Dermatología
Cuidado dental

Para pacientes de sexo masculino y femenino

Para pacientes de sexo femenino

Debe advertirse a las pacientes de sexo femenino que la probabilidad de quedarse embarazadas, incluido el potencial de llegada a buen término del embarazo, depende de su salud renal.1 En cualquier caso, las pacientes con cistinosis tienen la posibilidad de ser fértiles. También debe indicarse a las pacientes que deberán interrumpir la terapia de depleción de cistina cuando se confirme su embarazo para evitar que el feto esté expuesto a ella.1 No hay datos sobre la relación entre las terapias de reducción de la cistina y la lactancia, por lo que estas deben evitarse durante la lactancia.1 Por último, los consejos y consideraciones deben hacerse a medida de la paciente según sus funciones renales, de acuerdo con la enfermedad renal crónica convencional y el asesoramiento posterior al trasplante.

Para pacientes de sexo masculino

Los pacientes de sexo masculino deben saber que, aunque antes se consideraban infértiles, las técnicas de fertilización in vitro con inyección intracitoplasmática de espermatozoides puede ser una opción si desean tener hijos con su propio esperma.2,3 Además, algunos pueden tener la posibilidad de conservarlo en un banco de esperma.4 Recomendamos que esta opción se tenga en cuenta de manera temprana en determinados pacientes que quieran tener hijos.5 El esperma puede obtenerse mediante una biopsia del testículo o del epidídimo o por eyaculación en el reducido grupo de pacientes que no tengan azoospermia.2 También recomendamos implicar a médicos de otras especialidades, como endocrinología, obstetricia y ginecología, para mayor asistencia y consejo.5

Referencias:

  1. Blakey, H., Proudfoot-Jones, J., Knox, E. & Lipkin, G. Pregnancy in women with cystinosis. Clinical kidney journal 12, 855–858 (2019).
  2. Besouw, M. T. P., Kremer, J. A. M., Janssen, M. C. H. & Levtchenko, E. N. Fertility status in male cystinosis patients treated with cysteamine. Fertil Steril 93, 1880–1883 (2010).
  3. Veys, K. R. et al. First Successful Conception Induced by a Male Cystinosis Patient. JIMD Rep 38, 1–6 (2018).
  4. Rohayem, J. et al. Testicular function in males with infantile nephropathic cystinosis. Hum Reprod 36, 1191–1204 (2021).
  5. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.

A partir de las directrices actuales y las pruebas disponibles, recomendamos controlar la función renal y el progreso de la enfermedad según las circunstancias concretas del paciente.1–4 Aparte de controlar los niveles de cistina intraleucocitaria, recomendamos los siguientes requisitos específicos de monitorización para los diferentes pacientes según nuestra experiencia clínica:

 

1. Para pacientes con síndrome de Fanconi

Recomendamos el uso de suplementos de electrolitos adecuados para contrarrestar la acidosis, hipopotasemia, hipofosfatemia y carnitina, si es necesario. No recomendamos el uso de indometacina en adultos.1,2    

 

2. Para pacientes en diálisis

Los dos tipos de diálisis son adecuados dependiendo de la situación médica y social del paciente. Para los pacientes en hemodiálisis, recomendamos ajustar la ultrafiltración y los electrolitos del dializado según las necesidades concretas del paciente.1

Se aconseja ajustar la ultrafiltración y el control de los niveles de potasio y fósforo adaptando los suplementos según convenga. Recomendamos informar a estos pacientes de que un trasplante es la mejor opción de tratamiento si resulta viable.1,3

 

3. Para pacientes antes del trasplante de riñón

Aconsejamos seguir las recomendaciones actuales de KDIGO para antes de un trasplante5 para controlar la función renal en estos pacientes.

Para pacientes con enfermedad renal crónica antes del trasplante: sugerimos un atento control de la creatinina sérica para calcular los valores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (eGRF) para controlar la función renal. Es posible que la creatinina sérica no refleje correctamente las funciones del riñón en los pacientes con pérdida muscular. Para los pacientes con enfermedad renal en estado terminal (ESRD), aconsejamos controlar atentamente los niveles de potasio y fósforo y adaptar los suplementos para controlar la acidosis y la hormona paratiroidea (PTH).1

 

4. Para pacientes después del trasplante de riñón

Aconsejamos seguir las recomendaciones actuales de KDIGO para después de los transplantes5 con el fin de controlar la función renal con los niveles de cistina intraleucocitaria  de estos pacientes. Debe prestarse mucha atención a la poliuria inmediatamente después del trasplante.

Recomendamos empezar con el tratamiento de depleción de cistina (CDT) lo antes posible en cuanto el paciente pueda tomar medicamentos por vía oral. Es posible que hagan falta suplementos adicionales de electrolitos. También recomendamos encarecidamente educar a los pacientes de trasplantes sobre las ventajas a largo plazo de cumplir las terapias de depleción de cistina y los regímenes terapéuticos inmunosupresores.1

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Langman, C. B. et al. Controversies and research agenda in nephropathic cystinosis: conclusions from a ‘Kidney Disease: Improving Global Outcomes’ (KDIGO) Controversies Conference. Kidney Int 89, 1192–1203 (2016).
  3. Emma, F. et al. Nephropathic cystinosis: an international consensus document. Nephrol Dial Transplant 29 Suppl 4, iv87-94 (2014).
  4. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  5. Chadban, S. J. et al. KDIGO Clinical Practice Guideline on the Evaluation and Management of Candidates for Kidney Transplantation. Transplantation 104, S11–S103 (2020).

A partir de nuestra experiencia clínica, recomendamos que se lleve a cabo una evaluación de rutina de la fuerza muscular distal, las funciones motrices y la memoria en cada visita del paciente junto con un diálogo orientado sobre posibles signos y síntomas neurológicos.1

 

Específicamente para el sistema nervioso central: recomendamos que se lleve a cabo un examen clínico y se investigue cualquier historial de dolor de cabeza, ya que puede observarse hipertensión intracraneal. También son necesarios exámenes oftalmológicos periódicos para descartar pseudotumores cerebrales.2 Debe investigarse la presencia de síndrome piramidal o cerebeloso, la bradiquinesia y otros elementos focales que sugieran un derrame. Debe emplearse la “Mini-Mental State Examination” (MMSE) para evaluar posibles defectos cognitivos. Puede realizarse una resonancia magnética del cerebro en busca de atrofias cerebrales, anomalías indicativas en la sustancia blanca o lesiones isquémicas; es posible que se observen calcificaciones por tomodensitometría.1-3

 

En el sistema nervioso periférico: recomendamos utilizar una escala de valoración para evaluar y controlar los signos y síntomas de enfermedades musculares crónicas.

 

Para evaluar el impacto a nivel neurocognitivo: recomendamos emplear la MMSE para la evaluación neurocognitiva, especialmente si el paciente tiene quejas relevantes, por ejemplo, que afectan a su rendimiento académico o problemas visoespaciales o de comportamiento. Esta evaluación debe incluir al menos una valoración de la capacidad visoespacial, la coordinación visomotora y la evaluación de la memoria a corto plazo.1,4

 

Se recomienda una consulta frecuente al equipo de neurología para destacar y recomendar la necesidad de una evaluación neurológica detallada y la realización de un seguimiento cuando corresponda. Pueden incluirse los siguientes análisis en detalle:

  • Prueba de deglución5
  • MMSE6
  • MFM7
  • Prueba de marcha de seis minutos8
  • Resonancia magnética craneal9
  • ENMG10

Sin embargo, somos conscientes de que la frecuencia de la evaluación neurológica variará de un centro a otro y de un país a otro.   

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Behdad, B., Bagheri, A., Tavakoli, M. & Pakravan, M. Association of Nephropathic Cystinosis and Pseudotumor Cerebri with Bilateral Duane Syndrome Type I. Neuroophthalmology 38, 74–77 (2014).
  3. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  4. Besouw, M. T. P. et al. Neurocognitive functioning in school-aged cystinosis patients. J Inherit Metab Dis 33, 787–793 (2010).
  5. Huckabee, M.-L. et al. The Test of Masticating and Swallowing Solids (TOMASS): reliability, validity and international normative data. International Journal of Language & Communication Disorders 53, 144–156 (2018).
  6. Myrberg, K., Hydén, L.-C. & Samuelsson, C. The mini-mental state examination (MMSE) from a language perspective: an analysis of test interaction. Clin Linguist Phon 34, 652–670 (2020).
  7. de Lattre, C. et al. Motor function measure: validation of a short form for young children with neuromuscular diseases. Arch Phys Med Rehabil 94, 2218–2226 (2013).
  8. Enright, P. L. The six-minute walk test. Respir Care 48, 783–785 (2003).
  9. Trauner, D. A. et al. Neurological impairment in nephropathic cystinosis: motor coordination deficits. Pediatr Nephrol 25, 2061–2066 (2010).
  10. Mansukhani, K. A. & Doshi, B. H. Interpretation of electroneuromyographic studies in diseases of neuromuscular junction and myopathies. Neurol India 56, 339–347 (2008).

 

Además, a partir de nuestra experiencia clínica, aconsejamos que los profesionales sanitarios sigan las recomendaciones de los compañeros de neurología y habla y lenguaje a la hora de solicitar pruebas neurológicas como la electroneuromiografía (ENMG) o la videofluoroscopia para la deglución, y de determinar la frecuencia de la evaluación.1–3   

  • Puede llevarse a cabo una electroneuromiografía:
    • Al comienzo de producirse los signos de debilidad y desgaste muscular1
    • Como parte de un examen neurológico1
    • No como parte de un seguimiento de rutina, sino para diferenciar las complicaciones de los músculos o los nervios periféricos1,3
  • Deglución: 
    • La mejor manera de evaluar los problemas de deglución es mediante una prueba de deglución y una videofluoroscopia2
    • Puede emplearse la prueba de masticación y deglución de sólidos (TOMASS)4
      • Beber 100 mL de agua; medir el tiempo que se tarda en beber (¿se atraganta?)
      • Se ofrece una galleta (estándar de 5 cm2) y se pide al paciente que se la coma lo más rápido que pueda.
      • Después de comerla, se pide al paciente que diga su nombre (evaluación de la voz)
      • Análisis y puntuación: grabación, número de bocados, movimientos de masticación, movimientos de deglución, duración total del proceso
    • La videofluoroscopia proporciona una imagen en movimiento de la deglución en tiempo real

Para realizar pruebas clínicas de musculatura, pueden utilizarse escalas de valoración (como la escala muscular del Medical Research Council [MRC]) para detectar debilidad y desgaste muscular distal.2 Como alternativa, puede utilizarse la escala de valoración de medición de las funciones motrices (MFM) o la prueba de marcha de seis minutos para controlar con precisión la gravedad y la progresión de las funciones motrices en la enfermedad neuromuscular.5,6

También puede llevarse a cabo una electroneuromiografía para controlar el síndrome miogénico. No recomendamos una evaluación de rutina de la creatina quinasa en suero ni biopsias periódicas como parte del seguimiento neuromuscular habitual. Las biopsias musculares no deben llevarse a cabo en todos los pacientes, ya que son invasivas y solo deben realizarse en casos excepcionales por motivos específicos.1

Normalmente, los signos/síntomas de la aparición de complicaciones musculares en la cistinosis son la debilidad y el desgaste muscular en las extremidades superiores e inferiores. Las dificultades para deglutir y las disfunciones orales suelen aparecer más tarde.7 El seguimiento del paciente de las complicaciones musculares es exclusivamente clínico.

Dado que la naturaleza de las lesiones histológicas ya es conocida en la cistinosis (debido a la miopatía vacuolar), no tiene mucho valor obtener dicha información histológica del paciente. No recomendamos llevar a cabo biopsias musculares durante los seguimientos de rutina de los pacientes.1

Recomendamos efectuar una electroneuromiografía al comienzo. El paciente debe someterse a seguimientos clínicos periódicos una vez al año.1

Durante la redacción del historial de cada paciente, recomendamos evaluar las dificultades puestas de manifiesto por el paciente con la masticación, la aspiración, la disfagia, el exceso de saliva, la pérdida de peso, la larga duración de las comidas y los síntomas respiratorios, incluidas las infecciones.1

A partir del historial registrado, sugerimos pruebas específicas como la videofluoroscopia de la deglución, si es posible (lo ideal), o una evaluación endoscópica por fibra óptica de la deglución.1

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
  3. Mansukhani, K. A. & Doshi, B. H. Interpretation of electroneuromyographic studies in diseases of neuromuscular junction and myopathies. Neurol India 56, 339–347 (2008).
  4. Huckabee, M.-L. et al. The Test of Masticating and Swallowing Solids (TOMASS): reliability, validity and international normative data. International Journal of Language & Communication Disorders 53, 144–156 (2018).
  5. de Lattre, C. et al. Motor function measure: validation of a short form for young children with neuromuscular diseases. Arch Phys Med Rehabil 94, 2218–2226 (2013).
  6. Enright, P. L. The six-minute walk test. Respir Care 48, 783–785 (2003).
  7. Elmonem, M. A. et al. Cystinosis: a review. Orphanet J Rare Dis 11, 47 (2016).

Para el segmento anterior:

La evaluación debe incluir fotofobia, prueba de agudeza visual, examen con lámpara de hendidura en busca de depósitos corneales, neovascularización o queratopatía y presión intraocular (IOP).1

 

Para el segmento posterior:

A pesar de los síntomas de fotofobia, se aconseja una fundoscopia en dilatación para investigar los cristales, especialmente en la superficie de la retina, la despigmentación, las alteraciones del epitelio pigmentado y los vasos afectados.

Somos conscientes de que, aunque la microscopía confocal in vivo es una mejor técnica de toma de imágenes, no suele estar disponible fuera de los centros especializados.2 Sin embargo, muchos centros oftalmológicos están equipados con OCT del segmento anterior para evaluar el alcance de la infiltración de cristales en la córnea. Por último, los cambios en la clasificación de la cistinosis de la córnea (escala de Gahl) y de la fotofobia pueden ser útiles para controlar el cumplimiento por parte del paciente del régimen del colirio de cisteamina.3,4

Si hay quejas frecuentes sobre sequedad ocular, esto puede aliviarse con gotas hidratantes.

Referencias:

  1. Pinxten, A.-M. et al. Clinical Practice: A Proposed Standardized Ophthalmological Assessment for Patients with Cystinosis. Ophthalmol Ther 6, 93–104 (2017).
  2. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  3. Liang, H., Baudouin, C., Tahiri Joutei Hassani, R., Brignole-Baudouin, F. & Labbe, A. Photophobia and corneal crystal density in nephropathic cystinosis: an in vivo confocal microscopy and anterior-segment optical coherence tomography study. Invest Ophthalmol Vis Sci 56, 3218–3225 (2015).
  4. Gahl, W. A., Kuehl, E. M., Iwata, F., Lindblad, A. & Kaiser-Kupfer, M. I. Corneal Crystals in Nephropathic Cystinosis: Natural History and Treatment with Cysteamine Eyedrops. Molecular Genetics and Metabolism 71, 100–120 (2000).
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Aconsejamos controlar y tratar los trastornos endocrinos de la siguiente manera:

Hipotiroidismo1,2

  • Común en adultos
  • Comprobar cada seis meses desde una edad temprana mediante el uso de pruebas de la función tiroidea con tiroxina total (FT3, T4) y tirotropina (TSH).
  • Es posible que sea necesaria una suplementación tiroidea

Diabetes mellitus1,2

  • Común en adultos, especialmente después de los trasplantes
  • Los niveles de azúcar deben comprobarse en todas las visitas, a poder ser cada 3-6 meses; es posible que sea necesario alterar los regímenes inmunosupresores basados en inhibidores de la calcineurina (CNI) en los pacientes de trasplantes o para iniciar la terapia de insulina

Hipogonadismo1,2

  • El hipogonadismo es un problema importante, especialmente en los varones adolescentes, y es preciso asesorar debidamente a los pacientes sobre la fertilidad.
  • Puede utilizarse una terapia de reemplazo de la testosterona para restablecer los caracteres sexuales secundarios en los varones adolescentes, y durante un tiempo limitado en algunos pacientes para mejorar el crecimiento y la altura final (de acuerdo con asesoramiento experto).
  • Es importante comprobar periódicamente si es necesaria la terapia de reemplazo de la testosterona en los varones, como en caso de que se retrase la pubertad. Si conviene, puede plantearse conservar esperma en un banco.

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Ariceta, G. et al. Cistinosis en pacientes adolescentes y adultos: Recomendaciones para la atención integral de la cistinosis. Nefrología 35, 304–321 (2015).
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Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert opinion on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal (en prensa).
  2. Ariceta, G. et al. Transición coordinada del paciente con cistinosis desde la medicina pediátrica a la medicina del adulto. Nefrología 36, 616–630 (2016).

 

Calidad de vida y aspectos psicológicos
Dieta y estilo de vida
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Las recomendaciones clínicas se han elaborado siguiendo un método de consenso cuasi Delphi1 de la siguiente manera: Un comité director (SC) de seis expertos internacionales que tratan a pacientes con tubulopatías raras, como la cistinosis, se reunieron con Chiesi Farmaceutici y acordaron que era necesario revisar las directrices existentes para proporcionar asesoramiento práctico con el fin de mejorar los resultados clínicos de adolescentes y adultos que conviven con las complicaciones multiorgánicas de la cistinosis.2

El comité director elaboró una lista de 15 cuestiones fundamentales relacionadas con las estrategias prácticas para hacer avanzar el tratamiento de los pacientes con esta rara enfermedad.

Un grupo adicional de ocho expertos internacionales (grupo de expertos) fue invitado a participar en el proceso respondiendo a las preguntas planteadas a través de una plataforma digital en línea. Cada participante pudo revisar todos los comentarios y aportar pruebas de apoyo publicadas en caso de que las hubiese. Las respuestas consolidadas obtenidas se resumieron en recomendaciones y fueron revisadas por el comité director. A continuación, se invitó al grupo de expertos a mostrar su acuerdo o desacuerdo con el borrador de recomendaciones clínicas y a votar sobre la redacción final de las recomendaciones clínicas. (A continuación puede verse el algoritmo del planteamiento adoptado paso a paso).2

En caso de haber desacuerdos en cuanto a la redacción, los miembros del comité director revisaron los comentarios y realizaron los cambios necesarios en la declaración para satisfacción de los miembros.  

 

Proceso paso a paso:2

Referencias:

  1. Hasson, F., Keeney, S. & Mckenna, H. Research guidelines for the Delphi Survey Technique. Journal of advanced nursing 32, 1008–15 (2000).
  2. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.

Referencias:

  1. Levtchenko, E. et al. Expert guidance on the multidisciplinary management of cystinosis in adolescent and adult patients. Clinical Kidney Journal, 2022, vol. 15, no. 9, 1675–1684. https:/doi.org/10.1093/ckj/sfac099.
  2. Ariceta, G. et al. A coordinated transition model for patients with cystinosis: from pediatrics to adult care. Nefrologia 36, 616–630 (2016).